Patrick
von Luis David Martinez AlvaradoQuerida Itzel, las siguientes palabras no son más que un texto catártico. Perdóname si algo de esto se mal interpreta o te llega a ofender. Mi único deseo es que leas todo lo que he estado pensando estos últimos 2 meses, o bueno, desde la fecha en que decidiste marcharte.
He pensando mucho, desde el día de tu llegada. No creo que haya sido casualidad pues ambos nos encontrábamos en el mismo mar, tú siendo aquella tormenta y yo el navegante incauto.
Pensé que ambos estábamos listos para ese paso, el paso donde 2 personas se comprometen a un acuerdo llamado relación/noviazgo. Al principio era increíble, tu presencia en mis días, los audios, las imágenes , los mensajes por la mañana, las canciones que se dedicaban con tanta ternura. El ansioso día de poder vernos y dejar de fantasear con las palabras para convertirlo en hechos. Mi primer error, no haberlo pedido, no haber preguntado si tú querías formar parte de esta relación. No dejar en claro que solo seríamos tú y yo. Tenerte bajo la incertidumbre de que es lo que éramos.
Los días continuaban y yo me sentía soñado, ensimismado con todo lo que eras y representabas en mi vida, como todo desaparecía para que el mundo entero pusiera los reflectores sobre ti. Suena fantaseoso, pero así te veía, eras la primer mujer hermosa que veía desde hacía años.
Claro que existía diferencias, en tiempos, en lugares, en espacios pero nada de eso era más grande que el amor que nos teníamos, claro eso pensaba yo. A medida que avanzábamos noté algunas cosas raras, cosas que no me dejaban de rumear por la cabeza. Así que decidí investigar un poco y me llevé la sorpresa de que había alguien más, un tercero, un ajeno, alguien que invadía el significado entero de la palabra monogamia.
No te voy a mentir, en ese momento me faltaba el aire. Sentía como una rabia comenzaba a brotar desde mis adentros, tenía miedo, estaba confundido pues no entendía que estaba pasando. Esa noche no dormí nada, en cuanto cerraba los ojos solo podía mirar esas imágenes de ti y aquella persona. Estaba herido y necesitaba respuestas, decidí confrontarte a la mañana siguiente. Me dolió más leerte y solo escuchar excusas, mentiras para calmarme. Como aquella boca que me exclamaba "te amo" ahora estaba llena de mentiras. Nunca fue solo mío, tampoco exclusivo, puesto que todo era compartido.
En este punto podrás pensar "pero todo lo que dije y que hice fue real”
y si, no puedo pensar que esos momentos hayan sido mentira, pero no fueron del todo verosímiles. Estuvieron bajo una promesa que desde su inicio llevaban mentiras.
No te voy a preguntar por qué, ya ni siquiera me importa cuál haya sido la razón.
Accedí a verte porque no podíamos dejar eso así. Mirarte y no saber si sentir rabia o alegría fue algo que no puedo describir. Cuando lloraste en aquella banca me partió el alma, Itzel. ¿Quién disfruta ver sufrir a la mujer que ama?
No, no quise que me rogaras, no quería que te sintieras ¿cómo lo dijiste? Humillada. Solo deseaba que fuera un mal sueño y despertar lo más pronto posible. Si quiero aclararlo porque fue algo que a ti te pesaba y nunca me lo dijiste. No me siento orgulloso ni mucho menos presumo de aquel momento. A veces deseaba no haber visto eso, no haberlo investigado para nunca llegar a esa plática.
Decidimos continuar bajo la promesa de que lo superaríamos juntos. Mi cerebro se disoció por un momento y fingí que nada había pasado, darle la menor importancia y seguir como si nada. Claramente no pude y llegó lo que me temía: celos, miedo, hipervigilancia. Era normal hasta donde yo había leído, cuando la confianza se es quebrada, esto es la consecuencia que había que pagar. Lo intenté, amada mia. Intenté todo para sacar esos pensamientos de mi cabeza porque yo no soy así, no quería serlo, porque eso ya no sería el amor del que hablábamos. El amor es respeto, confianza y honestidad.
Llegó la segunda recaída y ahora fui yo quien decidió hablarlo, no fue la mejor manera y hasta el día de hoy lo sostengo; nunca fue planeado. Tal como lo dije, comencé a hablar y ya no pude parar. Eso que llevaba tiempo tratando de encerrar, de esconder por fin había decidió escapar de mis labios.
Fue una semana tortuosa, me arrepentía de estar alejado de ti pero otra parte necesitaba hacerlo, necesitaba más claridad para entender que sucedía conmigo y como lo podía manejar. Encontré a Jerry en todo este proceso, hasta el día de hoy sigo en terapia. Fue duro pero decidí buscarte porque era clara aquella declaración de marzo: tú eras todo lo que quería.
Regresamos y no puedes imaginar lo feliz que me hacía volver a tomar tu mano, verte reír, saber de ti. Pero no todo podía ser bueno, pues algo había cambiado. Este regreso vino con una fecha de caducidad próxima. Ya no eras la misma conmigo, la emoción de tus ojos se había ido, los mensajes gustosos ahora parecían más una conversación forzada, ya no platicábamos, solo me respondías. Intenté entenderte, a darte un espacio, a no exigirte nada.
Pensé que sería momentáneo pero se intensificaba más este rechazo hacia mí. Me dolió hasta el alma ver que la mujer que amaba se estaba desenamorando de mí. A veces hasta me evitabas, te desaparecías por horas y lo que obtenía a tu regreso eran mensajes desganados y cortantes. La última visita a tu casa fue curiosa, me quedé varado en el metro y solo quería ir corriendo hacia ti, no importaba el precio del uber, a qué hora me regresaria o si me dejarían quedar, solo ansiaba verte. Si, sentí el rechazo de tu madre, me dolió pero insisto, esto será temporal me decía a mi mismo.
En este punto entré en decadencia, solo quería que me mirarás, que me amaras, que aquí estaba y que nunca me iba a ir (incluso este texto es prueba de ello).
Vamos llegando al final de esta historia amor mío, lo demás ya lo sabes. Con el corazón en la mano y mi ser a fuego decidí soltarte, no quería que te fueras pero tampoco quería tenerte a la fuerza , así no funcionan las cosas. Me dijiste que estabas cansada, que el pensar en construir era desgastante. Ambos decidimos seguir un camino y no notamos que ya no íbamos tomados de la mano.
En este punto del texto no sé qué estés pensando, quizá te da igual, quizá estás conmovida. Yo estoy mirando a Snoopy, aún duerme conmigo, a veces se destapa, es travieso.
En este punto me digo a mí mismo. Realmente me hubiera gustado que fueras tú, de verdad, ansiaba con el alma que fueras la única mujer que tuviera derecho sobre mi.
Realmente quería que las cosas fueran distintas, que iniciara con amor, en vez de mentiras. Realmente deseaba que tu ser no hubiese venido con traición, con caos y tormento.
Me pongo a pensar si realmente me querías o solo fui una salida para lo que cargabas con el alma. ¿Realmente no fue suficiente para que decidieras ser mejor y te quedarás?
En la lucidez que me permite esta madrugada, me pregunto si realmente te arrepentirás o seguirás como si nada.
Yo por mi parte acepto mi responsabilidad de las cosas. Pues también forme parte de esto y no voy a deslindarme de lo que hice.
Lamento mucho que tuviéramos este final. Aún vives en mi, volví a encontrar pedazos de ti por el departamento. Primero fue esa uña que se te rompió y me pediste, casi como un juego, que la guardara. Luego apareció el anillo que me presumiste tanto y que una tarde, sin darte cuenta, dejaste en mis manos.
Pero lo más pesado no son los objetos. Son aquellas cosas que no se ven: los sentimientos que dejaste aquí, esparcidos, y que simplemente olvidaste empacar cuando te fuiste. Ellos son la verdadera herida, la que se abre sin piedad cada vez que me acuerdo de ti.
Y así van pasando los días, y sigo encontrando más de ti en mí. A veces me pregunto si llegará el día en que mi alma por fin se canse de buscar a la tuya, si podrá sanar a pesar del daño.
Por ahora, la respuesta es no. Sí, te extraño. Ya no es la misma agonía del principio, pero quedan vestigios, como cicatrices que me recuerdan que estuviste aquí. Quiero que sepas que no te odio. Te amé con todo lo que tenía y no me arrepiento ni un segundo.
Lo que sí me duele es pensar en lo poco que nos duró el amor y en lo largo, lo terriblemente largo, que se me está haciendo olvidarte.
Espero que encuentres ese significado a la vida que tanto buscas, también que seas feliz y plena a pesar de las cosas que has pasado. No tienes la culpa de tu pasado, pero si es tu responsabilidad como vives tu presente para moldear ese futuro que tanto anhelas.
Te amo, Itzel. Este amor vive en mi pecho, pero es tiempo de decirte adiós.
Discúlpame si te mantuve leyendo todo este rato. Sabes que siempre me gustó escribirte, incluso en estos momentos. También quiero aprovechar este párrafo para pedirte perdón, por las veces en que mi tiempo se reducía tanto al punto de no vernos, por no poderte dar más de mi, de mi vida, de mi espacio. Por no pedirte que fueras la mujer de mi vida, por solo asumir las cosas. Por guardarme mis sentimientos y mentir en que todo estaba bien. Todo lo que te di fue sincero y desde lo más profundo de mi corazón. También quiero que sepas que siempre te vi como una prioridad, dentro de mi vida a prisas, siempre estaba ese espacio único y exclusivo para ti. Lamento que no haya sido suficiente para que te quedarás.
Dato curioso es que me gusta escuchar "cariño" de The Marias, es lindo acordarme cuando me subiste con esa canción a tu historia.
No sé si ya tengas un nuevo amor, o si estás en búsqueda de uno, pero te deseo toda la felicidad que un día yo quise darte.
Eres parte de mi aunque jamás nos crucemos de nuevo
Con todo el amor, David.