Alessa
由 Alessa ContrerasHoy no es un día cualquiera… Hoy cumple años una de las personas más importantes de mi vida: mi novio, Miguel.
Pero no vamos a empezar aquí.
Esperen, vámonos tantito para atrás.
Unos cuantos (o muchos) años atrás…
Ahí estaba él: un Miguel pequeñito, con el pelo rebelde, las rodillas raspadas y una sonrisa que se le escapaba cuando intentaba hacerse el serio. Ya desde niño tenía ese “algo” que lo hacía distinto: esa forma de observar todo como si entendiera cosas que los demás no, ese humor tan suyo, y esas ideas que a veces nadie más entendía… pero que él defendía con toda la seguridad del mundo.
Era de los que podían pasar horas en su mundo, soñando, inventando cosas, explorando, preguntando mil veces “¿por qué?” y luego diciendo “ya entendí”, aunque todavía no entendiera nada. Pero no importaba, porque siempre tuvo esa curiosidad, esa energía y esas ganas de hacer las cosas a su manera.
Miguel fue creciendo a su manera.
Sin copiarle a nadie.
Medio rebelde, medio filosófico, con cara de serio pero mente hiperactiva.
A veces en su mundo, otras tan presente que parecía que leía la mente.
Un tipo raro… pero de esos raros que te dan curiosidad.
De los que no pasan desapercibidos.
Y sí, no te lo voy a negar… Miguel es terco.
De esos que si dices blanco, él dice gris con tonos beige y a lo mejor hasta lila.
Pero también es sensible, aunque lo disfraza muy bien.
Tiene esa cosa suya de hacerse el fuerte, el frío…
pero le das tantito cariño y ya se te queda como perrito tierno viendo una película triste.
Vivir con él es… una aventura diaria.
No sabes si va a despertar de buenas, con hambre, o haciendo caras raras porque soñó algo extraño.
Pero pase lo que pase, ahí está.
Con su forma suya de estar: medio serio, medio risueño, y con esa voz que siempre suena como si acabara de despertar (aunque ya sea la tarde).
Miguel no es de los que andan diciendo lo que sienten a cada rato…
pero si te fijas bien, lo demuestra en todo.
En cómo te mira cuando piensa que no lo estás viendo.
En cómo se guarda sus enojos para no arruinarte el día (aunque luego explote un poquito, solo poquito 🙃).
En cómo pone atención a detalles que no dice en voz alta.
Y en cómo te acompaña, aunque diga que no le gusta acompañar.
Es de esos hombres que, sin querer, se vuelven parte de tu rutina, parte de tus días…
Y ya no sabes si lo amas por lo tierno, por lo necio… o por las dos cosas juntas.
Hoy Miguel cumple un año más.
Y no, no se ha vuelto más paciente (eso todavía está en proceso).
Pero sí se ha vuelto más fuerte.
Más sabio, aunque a veces dude de sí mismo.
Más consciente de lo que quiere… aunque a veces se haga el loco.
Pero este video no es solo para decirte lo que significas para mí… sino también lo que significas para todos los que te rodean. Porque tú, Miguel, no eres alguien que pasa desapercibido. Eres de esos que dejan huella, incluso cuando no lo intentan.
Para tus amigos, eres el que siempre está. El que da consejos, el que escucha, el que dice la verdad aunque duela. El que se ríe fuerte, el que se preocupa cuando alguien no está bien. El que no necesita decir mucho para demostrar que le importan.
Y para tu familia… para tu familia eres un pilar. Y ahí es donde quiero detenerme un momento, porque sé perfectamente que si hay alguien que ha estado a tu lado desde siempre, esa persona es tu mamá.
Sé que ella está orgullosa de ti, aunque a veces no lo diga con palabras. Pero yo lo veo. Lo noto en cómo te ve, en cómo te habla, en cómo confía en ti. En cómo celebra tus logros y también en cómo se preocupa cuando no estás bien. Hay un amor enorme entre ustedes, y ese lazo nadie lo rompe.
tú no estás solo. Estás rodeado de gente que te quiere con el alma. Gente que te admira, que te necesita, que se siente mejor solo con tenerte cerca.
Y bueno… no se podía hacer un video de cumpleaños sin mencionar a esos dos personajes que han estado contigo desde que los tres eran unos mocosos: Wili y Jafet.
Tus hermanos. Tus cómplices, tus rivales en las peleas tontas, tus compañeros de locuras y los únicos que pueden molestarte con confianza total… porque, bueno, son tus hermanos, ¿no?
Wili, con sus comentarios bien directos que a veces sacan de onda, pero siempre con buena intención. Y Jafet, que a veces parece que está en su mundo… pero cuando alguien te dice algo, ahí está brincando como si fuera tu guardaespaldas silencioso.
Los tres juntos son una mezcla entre familia y show. Porque cada que están en el mismo lugar, algo pasa. O se ríen, o se pelean, o se hacen bromas, o se roban la comida, o simplemente se echan miradas como diciendo: “ya nos entendimos”.
Y aunque no sean del tipo que se andan abrazando o diciéndose cursilerías, se quieren un buen. Porque el cariño de hermanos a veces se demuestra más en los zapes que en los abrazos, ¿a poco no?
Wili te admira, aunque seguro te lo diga como jugando: “Ya pues, sí eres chido”. Y Jafet, aunque a veces ni hable, también te tiene ahí bien guardado en su corazón —aunque no te lo diga jamás porque “qué oso”.
Ustedes tres han crecido juntos, han vivido cosas que nadie más entiende, y aunque cada quien va por su camino, siempre se tienen. Y eso vale más que cualquier cosa.
Así que hoy, en tu cumple, esos dos locos seguro no te dirán nada muy sentimental… pero si alguien te mete en problemas, van a estar ahí antes que nadie. Y eso, Miguel, solo lo hacen los hermanos que de verdad te quieren.
Y claro Esa mujer que, aunque a veces se hace la dura te ama con todo su corazón. Y se le nota. En cómo te mira, en cómo te cuida, en cómo te dice las cosas sin filtro, como solo las abuelitas saben hacerlo.
A veces te regaña como si tuvieras 5 años, otras te defiende como si fueras de cristal, y otras solo se ríe contigo de las tonterías que haces. Porque para ella, sigues siendo su niño. Ese Miguel que creció correteando por la casa, haciéndole enojar, pero también haciéndole sonreír sin querer.
La Chivis es de esas abuelitas únicas: de las que cocinan con amor, de las que rezan por ti aunque no sepas, de las que siempre están al pendiente aunque no digan nada. De esas que uno recuerda con el corazón apretado y lleno de amor.
Y tú, Miguel, también eres parte de su orgullo. A su manera, te presume, te defiende, y te ama como solo una abuela sabe hacerlo: sin condiciones.Chivis es, sin duda, uno de esos regalos que la vida te dio… y que sabes que vas a llevar siempre en el corazón.
Y claro… tampoco podían faltar en este video dos personitas que también han marcado tu vida de forma especial: Jara y Matías.
Jara, con ese carácter tan suyo, directo, fuerte, pero con un corazón enorme. Y Matías… el mini terremoto, que a veces parece tener pila infinita
Pero en medio de ese pequeño caos, también hay un cariño que es difícil de explicar con palabras. Porque aunque peleen, se molesten, se tiren indirectas y a veces se hagan los enojados, al final, el amor que tienen por ti y entre ellos está más que presente.
Y Matías… bueno, él no habla mucho, pero eso no significa que no te busque. Al contrario, te sigue, quiere estar contigo, te observa, y aunque no siempre diga lo que siente, se nota en su forma de estar cerca. Ese cariño silencioso que solo los niños tienen cuando alguien es especial para ellos.
Y bueno…
Después de tanto crecer, de tantas etapas raras, risas tontas y berrinches que nadie vio…
en algún punto del camino, Miguel y yo nos cruzamos.
Sí, yo.
La que ahora lo acompaña, lo aguanta, lo ve dormido roncando como motor viejo,
y aún así dice:
“Ahhh, qué bonito es mi novio”.
No sé ni en qué momento pasó, de verdad.
Un día solo era “Miguel”, el que hablaba raro, el que se hacía el interesante,
y de repente: pum.
Ya estaba metida en su vida como si siempre hubiera estado ahí.
Y él en la mía, como si supiera el camino de memoria.
Y no te voy a mentir… estar con él es una experiencia.
Hay días en los que digo: “Ay, qué suerte tengo de tenerlo”
Y otros en los que digo: “¿Por qué no lo dejé encerrado en el baño antes de que hablara?” 😅
Pero ahí seguimos.
Porque aunque Miguel sea medio necio, medio dramático y a veces muy Miguel…
también es eso que no encuentras dos veces.
Es el que se hace el fuerte, pero se le nota cuando necesita un abrazo.
El que dice “no me pasa nada”, pero ya sabes que sí le pasa.
El que pone cara de “me vale”, pero por dentro ya está dándole vueltas al asunto por tercera vez.
Y vivir con él… bueno.
Es toda una novela.
Una mezcla de risas, peleítas, caras feas, bromas internas, silencios raros y comida compartida.
A veces parece que no nos soportamos,
pero luego llega y me dice algo todo menso como:
“¿Ya comiste?”
Y ahí se me pasa todo. 🥹
Y yo sé que a veces lo hago enojar.
Lo saco de quicio, lo ignoro, o me duermo en medio de una conversación Pero también sabe que lo amo muchísimo Aunque no se lo diga a cada rato, aunque me burle de sus cejas o lo regañe por usar el mismo pants tres días seguidos…
él sabe.
Sabe que estoy.
Que lo miro, lo admiro (aunque no siempre se lo diga),
y que me siento bien con él.
Hasta cuando está todo enojado con el mundo, ahí ando yo, dándole lata para que se le baje 😌
Hoy es su cumpleaños…
Y entre todo lo que ha vivido, lo que ha aprendido, lo que ha llorado y lo que ha reído,
me siento feliz de estar aquí.
No para cambiarlo.
Sino para ver cómo sigue creciendo.
Para molestarlo de vez en cuando, darle besos cuando no quiere y decirle “ya cálmate” cuando hace drama por una cosa mínima
Así que sí, este video también es para decirte feliz cumpleaños…
Pero sobre todo: gracias.
Por dejarme ser parte de tu mundo,
por quedarte,
por no huir cuando me puse intensa (varias veces),
y por aguantarme así como yo te aguanto a ti.
Eres raro.
Pero de esos raros que uno quiere guardar en una cajita (a veces con bozal, pero con amor).
Feliz cumpleaños, amor.
Hoy celebro tu vida…
y también que no te hayas rendido con la mía.