Cada día, antes de abrir al medio día aquí en Tepeaca, yo ya estoy lista. Abro la puerta del asadero y siempre siento lo mismo… emoción. Porque no es solo empezar la jornada, es preparar el lugar donde más tarde van a reunirse familias y amigos. Acomodo las sillas, limpio las mesas, dejo todo en orden. Me gusta que cuando lleguen, sientan que todo está listo para recibirlos. Dejo mis cosas en el área de atención y voy directo a lo más importante: el fuego. Lo reviso con calma, porque sé que ahí empieza todo. Coloco los pollos, verifico que estén bien acomodados, mientras las costillas comienzan a dorarse y la parrilla empieza a sonar. Ese aroma… es el que anuncia que ya casi es medio día, que ya casi es hora de abrir. Y cuando abrimos puertas, sé que cada asado lleva algo más que sabor… lleva dedicación, orgullo y el corazón puesto en cada detalle. Así comienza mi día en el asadero. 💛🔥