De niña, mi madre siempre me comparaba con mis hermanas, especialmente con Deleina y lo perfecta que era...intenté ser como ella para agradarle, pero solo logré que se alejara más...No había punto medio: o me ignoraba por completo o recordaba que existía solo para gritarme por mis errores. Pero, a pesar de todo el daño...no puedo odiarla; todavía tengo la fe de que algún día me vea como una hija y no como un error en su vida...