¡Es que estoy hasta los huevos de que no me den la chufa, de Alemania, de Unicaja, del coche y de todo! A ver si puedo irme a Casarabonela de una vez, en mi futura casa, allí tranquilita donde sólo se escuchen a los pajaritos cantar y pueda hacer mis barbacoas por la noche en el ático mirando las estrellas.