En octubre de 2015 mis padres por fin concretaron las ansiadas vacaciones que imaginaban desde hacía años, sin exagerar. De niños, mis hermanos y yo solíamos salir unos días cada temporada, casi siempre a alguna playa del país. Luego llegaron rachas duras: salud frágil, aprietos de dinero, y esos viajes anuales quedaron solo como memoria.