Algo andaba mal… ¿Quién demonios va a un examen sin estudiar? Es lo que normalmente habría pensado antes de largarme. Pero quise probar que yo era mejor… y por orgulloso, me quedé. Ese fue el día en que rompí mis propias reglas. No por necesidad… sino para reafirmar mi grandeza. Pero mi ego me condenó a la derrota. Creí que ya lo había superado. Se suponía que había elegido una vida en la que no me compararía con los demás.