Poseidón pestañeó al ver cómo una mariposa de alas azules y negras entraba por el balcón de su habitación. El Omega sintió envidia de inmediato, esa mariposa vino; se posó en el suelo y después se fue, muy a diferencia de él. El Omega suspiró con pesadez, no comprendía cómo había terminado así, siendo prisionero de este palacio; que una vez llamó su hogar. Hace unos meses su padre había iniciado una guerra con el Reino de un extranjero. Su padre ansiaba gobernar ese Reino y robar sus tesoros, pero sobre todo, quería tener el gran honor de haber derrotado al gran Qin Shi Huang, él último de su clan (por el momento). Quería ser quien acabara con la dinastía Qin, pero para su mala suerte, no pudo, el tal Qin resultó más inteligente y más audaz de lo imaginado. Sus hombres derrotaron a los guerreros de su padre no sólo con fuerza si no también con estrategias, para después matar al mismo rey. De la noche a la mañana su Reino había pasado a manos enemigas, y para colmo su hermano mayor había escapado sin él, dejándolo sólo y desprotegido aquí.