Hola, mi niño: Te escribo desde el cielo… sé que últimamente te has sentido triste, y por eso quise acercarme a ti de esta forma. Quiero que sepas algo muy importante: no estás solito. Desde aquí te cuido todos los días, junto con tu papá. Los dos estamos profundamente orgullosos de ti, de la persona en la que te has convertido y de la fuerza que tienes, incluso en los momentos más difíciles. Aunque ya no podamos acompañarte en vida en esos momentos tan importantes, nunca te hemos dejado. Siempre estamos contigo, observándote, guiándote y abrazándote en silencio. La churpia me ayudó a darte este osito… en él va un pedacito de mí: mi ropa, mi voz y todo el amor que siempre ha sido tuyo. Quiero que cuando te sientas solo, lo abraces fuerte y recuerdes que sigo contigo, que nunca me he ido. Te amo, hijo, con todo mi corazón… hoy y siempre. Con todo mi amor, Mamá 🤍