Qué humillación... qué absoluta humillación. Yo, un gato de alcurnia, acostumbrado a las comodidades, a las siestas de dieciséis horas y a que me sirvan como rey... he sido secuestrado. Sí, secuestrado. Y ahora me encuentro aquí... compartiendo espacio con la chusma. Mírenme. Intentando tomar un baño tranquilo en este improvisado spa dentro del ropero, buscando un poco de paz, un poco de dignidad... y aparecen ustedes con una cámara. ¿Es en serio? ¿No ven que estoy atravesando una crisis de identidad? Yo debería estar descansando sobre almohadas de seda, no escondiéndome entre ganchos y cajas para tener cinco minutos de tranquilidad. Pero bueno... supongo que así es la vida cuando te mezclan con gente que todavía dobla la ropa diferente a como yo la apruebo. Ahora, si me disculpan, necesito terminar mi baño de emergencia, recuperar mi elegancia natural y recordarles a todos quién es el verdadero dueño de esta casa. Porque podrán incomodarme... Pero jamás podrán quitarme mi clase."