"Hola, mi niña... mi princesa. Sé que hoy me buscas con la mirada entre la gente, y aunque no puedas tocar mi mano, quiero que cierres los ojos un segundo... y me sientas aquí. Porque no me he perdido ni un solo latido de tu vida. Te vi cuando diste aquel primer paso tembloroso, y te vi hoy, caminando con esa seguridad que me llena el pecho de orgullo. Te vi llorar en silencio aquellas noches difíciles, y fui yo quien envió esa brisa fresca por tu ventana para secar tus lágrimas. Fui yo quien sopló una idea en tu oído cuando no sabías qué hacer... siempre fui yo, dándote el empujón que necesitabas para no rendirte. Mírate... Estás tan hermosa que hasta el cielo hoy se detiene a verte. Pero lo que más me impresiona no es tu vestido, sino la mujer valiente, bondadosa y fuerte en la que te has convertido. Tienes mi mirada, pero tienes un brillo propio que va a iluminar cualquier camino que elijas. Hija, hoy te entrego mi último gran consejo: No guardes nada para después. Vive con una intensidad que asuste al miedo. Sueña tan alto que el mundo tenga que mirar hacia arriba para verte. Y cuando sientas que las fuerzas te faltan, recuerda que mis alas siempre estarán bajo las tuyas. Disfruta cada segundo de esta noche, baila como si el tiempo no existiera... porque yo estoy aquí, en primera fila, celebrando la mayor obra de arte que dejé en la tierra: Tú. Felices quince años, mi guerrera. Te amo más allá de las estrellas, desde aquí... hasta la eternidad."