Danna, mi niña: Hoy soñé con estar aquí, parado frente a ti, viéndote cumplir 15 años. Soñé con este momento tantas veces… con verte sonreír, con verte crecer, con abrazarte y decirte lo orgulloso que estoy de ti. La vida y Dios cambiaron nuestros planes. Hoy no puedo estar aquí de la forma en que hubiera querid o, pero quiero que sepas algo muy importante: sí estoy aquí. Estoy en cada recuerdo, en cada enseñanza, en cada abrazo que te dieron pensando en mí, y en cada paso que das hacia la mujer maravillosa que estás comenzando a ser. Danna, los 15 años no solo marcan una fecha bonita, marcan el inicio de una etapa donde empiezas a descubrir quién eres, cuánto vales y todo lo que eres capaz de lograr. Nunca dudes de ti. Nunca te hagas pequeña para encajar. Eres fuerte, eres sensible, eres valiosa y mereces todo lo bueno que la vida tiene para darte. Quiero que camines siempre con la frente en alto, con un corazón noble y con la certeza de que no estás sola. Que recuerdes que el amor verdadero siempre protege, siempre suma y jamás duele. Hoy celebro tu vida, tu luz y tu futuro. Y aunque no puedas verme, prometo acompañarte siempre, cuidarte desde donde estoy y alegrarme por cada logro tuyo. Te amo más de lo que las palabras pueden explicar. Feliz vida, feliz camino, felices 15 años.
