Abuelita meche
Mi niña hermosa Jackie, Hoy quiero hablarte desde este lugar tan bonito donde estoy, donde hay paz, luz y tranquilidad. No estés triste por mí, mi corazón, porque estoy bien en el cielo, cuidada por Dios y rodeada de amor. Aunque ya no esté físicamente contigo, mi espíritu siempre está a tu lado, acompañándote en cada paso que das. Quiero que sepas que los extraño mucho, a ti y a toda la familia. Extraño sus risas, sus abrazos, nuestras pláticas y esos momentos tan lindos que compartimos. Ustedes siempre vivirán en mi corazón, así como yo viviré en el de ustedes. Jackie, tú fuiste mi nieta consentida, mi gran orgullo, la niña a la que quise como una hija. Desde que eras pequeña llenaste mi vida de alegría, y hoy me siento tan feliz de verte crecer, de verte esforzarte y luchar por tus sueños. Sé que estás estudiando para ser maestra, y quiero que nunca dudes de ti. Tienes un corazón noble, paciente y lleno de amor, justo como una verdadera maestra necesita. Yo sé que lo vas a lograr, mi niña hermosa. Cada noche le pido a Dios que te dé fuerzas, sabiduría y bendiciones para que cumplas todo lo que te propongas. Cuando sientas que te falta ánimo, recuerda que yo estoy contigo, cuidándote desde el cielo. Cuando tengas miedo, piensa en mi voz diciéndote que sigas adelante. Y cuando logres tus metas, sonríe, porque yo estaré celebrando contigo desde aquí arriba. No me olvides, pero tampoco llores demasiado. Prefiero verte sonreír y ser feliz, porque eso me da mucha paz. Vive, sueña, lucha y ama con todo tu corazón. Te amo hoy, mañana y siempre, tu abuelita que te cuida desde el cielo y que nunca dejará de amarte
