von Maribel Guadalupe Gonzalez RamirezMaribel, por favor dime que no regresaste con ese wey otra vez. Acuérdate de todo lo que te hizo y de todo lo que tuviste que pasar por culpa de él. ¿De verdad crees que él te ama? ¿Que te quiere? Mientras él se besa, abraza, le da regalos y sale con ella, tú estás aquí esperando a ver si de puro milagro vuelve a ser oficial lo suyo contigo.
Acuérdate de que te puso los cuernos dos veces, te negó y te puso una condición estúpida. Recuerda que te faltó al respeto por tener cómoda a otra persona. Acuérdate de que cortaste con él para tomar terapia porque no querías ser una carga mientras la tomabas y que pensabas regresar cuando estuvieras estable, pero resulta que a las dos semanas él ya andaba feliz con “tu amiga”, a la que supuestamente veía como una hermana y nada más.
Acuérdate de que, por enterarte, caíste en una depresión que te llevó a intentar irte “al otro lado”, y por eso quedaste hospitalizada una semana. Mientras tú estabas ahí, ni la supuesta hermana preguntó por ti. Y tanto que me hablabas de ella, que hasta me dijiste que nos llevaríamos bien porque compartíamos gustos, y mira, ni siquiera preguntó si estabas bien ni nada.
Y él, supuestamente arrepentido, nomás te decía lo mal que se sentía, pero ni preguntó ni investigó en qué hospital estabas para ir a visitarte. Los únicos que te visitamos fuimos tus padres, Lili y yo, nada más.
Luego me dijiste que te mandó mensaje en tu cumpleaños y que, al final de la conversación, ella dijo que no iba a pedirte disculpas. O sea, no se arrepiente de lo que hizo, y la verdad qué feo. Tú bien feliz ese día con nosotras para que ella llegara y te amargara el día. Hasta tuvimos que encerrarnos las tres en tu cuarto para consolarte.
Entiende, no te quiere. Si te quisiera, no te habría hecho pasar por todo este dolor ni te habría reemplazado tan rápido. Nomás te tiene como un “por si acaso” porque sabe que vas a estar ahí y que lo vas a perdonar.
Déjalo. Concéntrate en tu carrera, en sanar y en que, cuando estés lista, puedas volver a buscar al amor de tu vida. Porque al lado de este hombre no vas a ser feliz. ¿De verdad crees que una mujer puede ser feliz al lado de un hombre que le hizo tanto daño y que todavía se lo sigue haciendo? No, Maribel, así no son las cosas.
Existen malos hombres y malas amistades que se disfrazan de amigas, como por ejemplo ellas dos. La diferencia es que Mariana no disimuló y la supuesta “hermana” sí. Acuérdate de que cuando él estaba contigo y te ponía los cuernos, ella se enteraba y no te decía nada hasta que tú sola descubrías todo; ya después te confesaba que sí sabía.
Desde ahí debiste darte cuenta de que ella no era una amistad confiable, pero tú, de tonta, la perdonabas y no decías nada. De hecho, ni novia fiel es. Acuérdate de lo que me contaste: que ella ya le andaba poniendo los cuernos a su ex con un morro que le gustaba desde primero, y bien que se quejaba de que él la negaba cuando ella hacía cosas peores.
Por favor, Maribel, escúchame, no está bien lo que haces. Dime cuántas noches lloraste por culpa de esos 3.