San jose
por Solana Bachi
Queridos hijitos:
Qué alegría tan grande recibirlos hoy en mi carpintería.
Desde que amaneció, mi corazón esperaba este encuentro.
Vengan con el corazón dispuesto: quiero compartirles el espíritu con el que viví cada día, como esposo de María y custodio de Jesús.
Bienvenidos a mi humilde taller.
No miren solo las virutas, los martillos y las maderas. Aquí, cada clavo sostiene más que una mesa: sostiene una vida.
Mi taller fue el lugar donde la fe se hizo trabajo, donde el silencio se volvió oración, donde lo ordinario se volvió extraordinario.
Este grupo que hoy los recibe es reflejo de mi casa en Nazaret.
Aquí encontrarán amigos, pero especialmente una familia forjada en la sencillez.
Les abro las puertas de este hogar para que juntos aprendamos a vivir como en Nasaret: con fe sencilla, con trabajo constante y con un amor fiel, silencioso y total.
Mi vida fue sencilla, sí, pero llena de Dios.
No hubo grandes palabras ni gestos ruidosos, solo la obediencia cotidiana y la alegría de servir.
Cada amanecer era una oportunidad para hacer la voluntad de Dios, para cuidar a los que amaba, para transformar el esfuerzo en oración.
También aprendí a soñar.
Dios me habló en el silencio de la noche, y aunque no siempre entendí, confié.
Los invito a ustedes a soñar con Dios y a obedecer con valentía.
Soñar sin miedo, obedecer sin demora.
Y trabajen.
Trabajen con el corazón limpio y las manos firmes.
El trabajo bien hecho santifica, porque Dios está en cada esfuerzo ofrecido con amor.
Y sobre todo, sean custodios.
Custodien la fe, la vida, la creación.
Custodien los corazones de quienes caminan con ustedes.
Ese es mi llamado, sean custodios del amor.
No teman al silencio.
El mundo hace ruido, pero Dios susurra.
En mi taller, entre golpes de martillo y olor a madera, aprendí a conocer a Jesús.
Háganse amigos del silencio: allí sabrán qué quiere Dios de ustedes.
Yo, el carpintero, les presto mis manos ásperas y mi corazón lleno de ternura.
Sean bienvenidos.
Que el Espíritu Santo los guíe, y que en este hogar aprendan a construir con amor el Reino de Dios.
Con mi bendición y mi afecto,
Su papá, San José