Dave mustaine
por Armando FrancoHola
La música es un fenómeno universal que influye profundamente en nuestras emociones y sentimientos. Diversos estudios muestran que diferentes escalas musicales, conocidas como modos griegos, pueden generar estados emocionales específicos. Además, estas respuestas no solo afectan nuestra mente, sino también nuestro cuerpo y rendimiento físico.
¿Alguna vez han escuchado una canción y de repente sienten algo raro, como alegría, tristeza o nostalgia? Bueno, eso tiene que ver mucho con la música y los modos griegos.
Antes de hablar de esto, es importante mencionar que las emociones y sentimientos no son lo mismo.
Las emociones se pueden definir como aquellas respuestas automáticas y de corta duración que nuestro cuerpo experimenta frente a un estimulo externo o interno. Dichas reacciones parten de una base biológica y tienen como objetivo ayudar al ser humano a sobrevivir y adaptarse a su entorno. Tienen su origen en las regiones subcorticales del cerebro, la amígdala y las cortezas prefrontales ventromediales, las cuales forman parte del sistema límbico, que es la parte del cerebro que se encarga de las emociones, la memoria y la conducta social.
Por otra parte, los sentimientos son la interpretación consiente y prolongada de una emoción. El sentimiento posterior a una emoción que tiene lugar de inmediato implica una reflexión y una evaluación personal. Dicho de otra forma, un sentimiento es el resultado de procesar mentalmente una emoción y concederle un significado según las creencias, vivencias y contexto.
Ahora si, los modos griegos son escalas antiguas que los músicos usan para transmitir emociones.
Modo Jónico. Este transmite felicidad, optimismo.
Modo Dórico. Transmite fuerza y confianza.
Modo Frigio. Transmite misterio y un poquito de tensión.
Modo Lidio. Es el modo brillante y soñador.
Modo Mixolidio. Es enérgico y divertido.
Modo Eolio. Es el modo triste y melancólico.
Modo Locrio. Transmite una sensación rara e inestable.
El proceso de transmisión empieza con la recepción del sonido. La música llega a nuestros oídos, donde el tímpano vibra con las ondas sonoras, estas vibraciones se transmiten a la coclea en el oído interno, que convierte las ondas en señales eléctricas que puede entender el cerebro.
Después de eso, las señales viajan por el nervio auditivo hasta el tronco encefálico y luego al a la corteza auditiva en el lóbulo temporal, aquí el cerebro procesa altura, ritmo, timbre y volumen, identificando la melodía, armonía y ritmo de la musica.
Luego viene el procesamiento emocional. La musica activa el sistema límbico, especialmente la amígdala, responsable de emociones como alegría, miedo o tristeza. Se generan emociones inmediatas según el modo musical, ritmo o intensidad de la pieza. La corteza prefrontal ventromedial interviene regulando estas emociones y ayudando a transformarlas en sentimientos conscientes.
A continuación se producen neurotransmisores. La musica puede estimular la liberación de dopamina, la hormona del placer, y endorfinas, que generan sensación de bienestar. Esto explica por que la musica puede hacernos sentir motivados, alegres o relajados.
Al final viene la respuesta física y emocional. Se activan respuestas corporales como ritmo cardiaco, respiración, tensión testicular y movimientos al compas. Las emociones generadas pueden convertirse en sentimientos duraderos cuando reflexionamos sobre la experiencia musical.