Hola, pequitas. Dios me dio permiso para decirte cuánto te amo, mi princesa. Aunque no me puedas ver, siempre estoy contigo, en tu alma y en tu corazón, cuidando cada paso que das. Hoy, en tus 15 años, deseo que seas muy feliz. Te ves hermosa y siempre has sido la niña de mis ojos. Sigue soñando, luchando por tus metas y disfrutando cada momento. Nunca olvides que estoy muy orgulloso de ti. Te amo por siempre, hija. Siempre recuérdalo. Te ama, papá Bola.