Joven Conversador Español
由 Raul AscencioMi familia amada,_
Si pudiera abrazarlos una vez más, lo haría en este instante. Pesro como no puedo, les dejo mi voz y mi corazón en estas palabras.
A mi madre... Mamá, fuiste mi primer amor y mi mayor ejemplo. Gracias por cada noche que pasaste en vela cuidándome, por cada lágrima que secaste sin que yo lo notara, por enseñarme a ser fuerte incluso cuando tú te estabas rompiendo por dentro. Tu amor me sostuvo cuando yo ya no tenía fuerzas. Gracias por no rendirte conmigo nunca.
A mis abuelitos del alma, gracias por ser mi refugio. Por las manos arrugadas que me acariciaban la frente cuando tenía fiebre, por ese cafecito hecho con amor que curaba cualquier tristeza. Me dieron raíces fuertes y alas para soñar. Aunque ya no estén todos aquí, siento su amor todos los días. No pasa un día que no los extrañe.
A mis tíos y tías, mis guerreros. Ustedes fueron mis ángeles en la tierra. En medio de mi enfermedad, cuando el miedo y el dolor eran enormes, ustedes se hicieron pequeños para que yo me sintiera grande. Sé de los días sin comer, de los turnos extras, de los préstamos que pidieron solo para que yo tuviera mi tratamiento, una pastilla más, una esperanza más. Nunca me dejaron sola. Hoy, desde donde estoy, quiero que sepan esto: valió la pena. Estoy bien. Estoy en paz, sin dolor, rodeado de luz. Y lo único que le pido a Dios es que a ustedes les devuelva multiplicado todo lo que hicieron por mí. Por favor, cuídense. Sean felices. No carguen culpas. Yo estoy bien, y necesito que ustedes también lo estén.
A mis primas y primitos, mis cómplices de travesuras. Gracias por las risas a escondidas en el hospital, por los dibujos que me hacían, por hacerme sentir normal cuando todo era caos. Ustedes fueron mi alegría en medio de la tormenta. Nunca olviden jugar, reír y quererse mucho. Son el futuro bonito de esta familia.
Familia, perdónenme si alguna vez no pude decirles esto en vida. El dolor a veces nos quita las palabras. Pero hoy quiero que lo sepan: cada gesto, cada moneda, cada oración, cada visita... yo lo sentí todo. Me fui lleno de su amor. Y ese amor no se muere. Se queda aquí, con ustedes.
Cuando sientan que me extrañan, miren al cielo, escuchen una canción bonita, o simplemente abracen a alguien. Ahí voy a estar yo. No estén tristes por mí. Vivan. Vivan por ustedes y un poquito por mí también. Rían fuerte, coman rico en las reuniones, y sigan siendo esa familia unida que tanto amé.
Los amo con toda mi alma, hoy y siempre. Gracias por ser mi familia.
Hasta que nos volvamos a encontrar.