Juli… si estás escuchando esto, quiero que te acuerdes de algo. Nunca dudes de vos. Yo siempre supe el hombre que ibas a ser. Sos disciplinado, sos constante y cuando te proponés algo, no parás hasta conseguirlo. Van a aparecer días difíciles, días en los que vas a pensar en bajar los brazos. En esos momentos acordate por qué empezaste. Acordate de todos los obstáculos que ya superaste y de todo lo que todavía te falta vivir. Vos me decías que me ibas a sacar de la pobreza y que me ibas a hacer conocer el mundo. Yo siempre te creí. Y aunque hoy las cosas sean distintas, seguí luchando por esos sueños, porque también son parte de nuestra historia. Confiá en vos. Tenete fe. Nadie puede hacer tu camino por vos. Y no te olvides de disfrutar. Cuando entres a una cancha y tengas la pelota en los pies, jugá con alegría. Hacelo por vos, porque te hace feliz. Esa sonrisa vale más que cualquier resultado. Estoy orgullosa del hombre que sos y del que vas a seguir siendo. Te quiero mucho, Juli. Nunca dejes de intentarlo.