Cuando finalmente los faros iluminaron el portón de hierro oxidado, Clara detuvo el auto. Un candado colgaba de la cadena, pero estaba roto. Esteban se despertó con un sobresalto. £Ya llegamos? murmuró, frotándose los ojos. Creo que sí dijo Clara, bajando del auto. El aire era frío, y un olor a tierra húmeda y algo más, algo metálico, impregnaba el ambiente. Empujó el portón, que cedió con un chirrido agudo. Los niños se estremecieron en el asiento trasero.
esMasculinoMeia IdadeNarraçãoProfundoSuaveNarrativaDramáticoCalmoSpanish
Público
há 5 meses
Amostras
Ainda não há amostras de áudio
